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“La enseñanza en línea y las videoconferencias: ¿cómo pueden elegir los docentes las herramientas más apropiadas?”, por Steven Kolber.

Todos los docentes están lidiando con el aprendizaje a distancia (o aprendizaje remoto, o aprendizaje continuo, o aprendizaje de crisis, o denominado de otra forma según su área) para apoyar a sus estudiantes y estar en contacto con ellos durante este periodo de confinamiento. La naturaleza inesperada de los acontecimientos relacionados con la COVID-19 y los diferentes niveles y velocidades de respuesta hacen que muchos docentes se enfrenten a plazos increíblemente cortos para actuar rápidamente y pasar de una enseñanza estándar y presencial, a una modalidad flexible y en línea.

En la mayoría de los casos se solicitó inicialmente a los docentes que continuaran enseñando, a pesar de que el distanciamiento social se convirtiera progresivamente en algo inevitable. A medida que los gobiernos del mundo empezaron lentamente a tomar medidas, cerrando las escuelas y permitiendo que los docentes trabajaran, o se prepararan para trabajar, a distancia desde sus hogares, el movimiento masivo hacia la enseñanza en línea se puso en marcha. Los docentes, ansiosos y temerosos, tenían un nuevo reto en el que centrarse y concentrarse, una transición casi de la noche a la mañana hacia una forma de enseñanza que antes solo había abordado o dominado una pequeña minoría de docentes especialistas.
 
Un buen enfoque del aprendizaje a distancia en línea requiere la combinación de algunos de estos elementos:
 
 
 
  1. Un sistema de gestión del aprendizaje adecuado y sólido, un espacio donde compartir las instrucciones y los documentos.
  2. La capacidad técnica y las herramientas necesarias para producir vídeos de uso asíncrónico.
  3. Una plataforma o un medio para realizar una videoconferencia con una clase o un grupo tutorial.
 
Este artículo se centrará únicamente en las plataformas que permiten a los docentes realizar conferencias con sus estudiantes por medio de vídeo, ya que este es, probablemente, el elemento más novedoso para la mayoría de las escuelas K-12.
 
Por supuesto, hay que tener en cuenta la cuestión más general de la idoneidad de la enseñanza a distancia para una gran variedad de población, entre la que se incluyen, entre otros, los niños y niñas en edad preescolar y escolar primaria, los estudiantes con discapacidad, los estudiantes que tienen un acceso limitado a la tecnología o Internet, así como todos los demás grupos de estudiantes vulnerables que se verán especialmente afectados por este virus y su perturbación social.
 
Estos grupos no están siendo dejados de lado aquí y el privilegio inherente a este tipo de asesoramiento no se me escapa. Independientemente de este hecho, este tipo de información puede ser útil para los docentes de los países de la OCDE que carecen de conocimientos tecnológicos o que quizás incluso estén participando en sus primeras reuniones en línea. El elemento no mencionado en este artículo son, por supuesto, las formas ya establecidas de enseñanza a distancia que no requieren conexión o que carecen de interacción humana directa. La educación a través de la radio, la televisión, los libros de texto, las hojas de ejercicios y el trabajo de proyectos prácticos son muy importantes, pero están fuera del alcance de este artículo.
 
Teniendo esto en mente, a continuación se ofrece una orientación general sobre algunos de los elementos fundamentales que deben tenerse en consideración en el aprendizaje en línea y, en particular, a la hora de realizar videoconferencias destinadas a impartir un aprendizaje sincrónico y celebrar reuniones. Estos elementos que suelen pasarse por alto y deben tenerse en consideración, revisten una importancia significativa: la privacidad, los costes, la seguridad de los datos y las características que facilitan la labor de los docentes. Estos elementos se presentan en forma de gráficos, con el deseo de que estas ideas puedan ser compartidas ampliamente y puestas a disposición de los docentes, líderes o administradores que puedan considerarlas útiles.
 
También cabe señalar que algunos docentes probablemente ya disponen de herramientas proporcionadas y promovidas por sus propias instituciones, sus departamentos o por órganos gubernamentales más generales. De hecho, algunos sistemas educativos estarán, en efecto, mucho más avanzados en lo que se refiere a la privacidad, la seguridad de los datos, etc., y es posible que muchas de las opciones que se ofrecen aquí estén inaccesibles, no sean convenientes o estén activamente bloqueadas en su jurisdicción.
 
Los factores clave: los costes, el cifrado, la recogida de datos
 
Los elementos relativos a los costes son sumamente importantes para los educadores, cuyo rotundo rechazo a pagar personalmente cualquier tipo de producto en línea ha sido una característica inherente que ha hecho reflexionar a las grandes empresas de tecnología educativa (Big-Ed-Tech). Dado que casi ellas ofrecen sus productos gratuitamente por un tiempo limitado, es importante tener en cuenta los costes asociados a dichos productos cuando se elimina este período de gracia.
 
Actualmente la recogida de datos se considera una parte aceptada en un intercambio con un contrato digital, a pesar de que los usuarios y consumidores de tecnología dispongan de un conocimiento limitado sobre ello. No obstante, este acuerdo implícito está siendo cada vez más cuestionado, y con razón. La situación actual deja abierta la cuestión de qué datos se recogen y de cómo se protegen durante el camino que recorren.
 
La funcionalidad de estas plataformas no es algo que se comente directamente aquí, ya que sus características son constantemente actualizadas, enmendadas y adaptadas. La velocidad a la que estos cambios son realizados por parte de cada compañía podría ser examinada. Sin embargo, en lugar de ello, se proporciona una lista de características para que los docentes consideren su utilidad con el fin de ofrecer una orientación general en lugar de detalles específicos sobre estas ideas.
 
La infografía que figura a continuación ofrece cuatro categorías de seguridad comparativa, que incluyen: la puntuación de cada empresa o grupo en materia de privacidad; el nivel de datos que se recogen de los estudiantes; los riesgos de “zoombombing”; el número de violaciones e inquietudes relacionadas con la privacidad que se han comunicado; y la disponibilidad de características para proteger la vida de los hogares de los estudiantes con respecto a sus docentes y compañeros. Las categorías que figuran a continuación se inspiraron en la rúbrica PrivacySpy que proporciona resúmenes simplificados de la seguridad y la privacidad de los datos de las grandes empresas, aunque están adaptados al ámbito educativo a partir de la experiencia y las competencias en el aula y en la enseñanza que he adquirido a través de los medios en línea.
 
  • La categoría “Uso” corresponde a la mejor práctica para la educación.
  • La categoría “Otras opciones seguras” se refiere a las alternativas viables, aunque presentan problemas relacionados con el acceso, la facilidad de uso o los costes.
  • La categoría “Evitar”, o bien recopilan datos de forma agresiva y opaca, o bien se han observado defectos técnicos y/o han tomado parte en infracciones flagrantes y preocupantes en materia de datos.
  • La última categoría “De ninguna manera” está dirigida a los adultos, excluye a los usuarios menores de 13 años y recoge activamente datos para transmitirlos a terceros.
 
Para una comparación más detallada de las múltiples herramientas de videoconferencia, hagan clic aquí
 
 
Privacidad y seguridad de los datos
 
Una cuestión de gran importancia mundial es la manera en que la inseguridad de los datos y la pérdida de privacidad ponen en tela de juicio la práctica activa de la democracia y la libertad de los ciudadanos. Es casi seguro que estos elementos no han ocupado un lugar prioritario en las mentes de los educadores durante este período, pero es de crucial importancia dedicar un momento a examinarlos ahora, dado que los vendedores ambulantes de tecnología educativa están actualmente activos, dando vueltas como aves carroñeras, ofreciendo productos temporalmente gratuitos como señuelos a la desprevenida y desinformada profesión docente.
 
El hecho de que se tengan en cuenta estas ideas ahora posibilitará un mundo post-COVID-19 más fácil, donde el sistema educativo en general pueda despertarse y darse cuenta de que ha estado vinculado a las Big-Tech de una manera que puede haber comprometido directamente su ética. Entenderá que puede haber fallado a la hora de proteger durante todo este periodo a los jóvenes de muchas de esas preocupantes fuerzas que han estado actuando como lo que son, como perseguidores de ambulancias que esperan sacar provecho del nuevo “mercado de la crisis” emergente, cuya moralidad es una preocupación lejana y de carácter secundario.
 
La siguiente infografía describe en primer lugar el coste, el nivel de cifrado utilizado y el nivel de recogida de datos. El cifrado de extremo a extremo (E2E abreviado) es el estándar de oro, que en definitiva significa que sus datos no pueden ser entendidos en ningún punto comprendido entre su dispositivo y los usuarios con los que ustedes se están comunicando, ni siquiera por la empresa que proporciona el servicio que está utilizando. La recogida de datos se refiere a la cantidad y al tipo de datos que estas empresas recogen, aunque también a la manera en que se utilizan.
 
  • La categoría “Ninguno” significa que el servicio no recoge activamente ningún dato.
  • La categoría “Limitado” significa que se están recogiendo algunos datos para que el servicio funcione y mejore su rendimiento.
  • Por último, la categoría “Preocupante” indica que se están recogiendo datos de forma activa y que esa información se comparte con terceros, a menudo de forma anónima o no especificada, o que se utilizan para informar a los anunciantes y para acciones que van más allá de las necesidades básicas para el funcionamiento de los productos. 
 
Estos conceptos presentan, por supuesto, más matices y son más complejos que estas categorías. Nos corresponde a nosotros, como profesionales, tener en cuenta la privacidad de los datos, tanto de los estudiantes como de los docentes, ya que los estudiantes tienen pocas posibilidades, o incluso ninguna, de “optar por no participar” en la herramienta elegida por los docentes, la escuela o el departamento. La esperanza es que este artículo les anime a seguir investigando estas ideas y a plantearse su enfoque con respecto a la tecnología digital, mientras luchamos por lograr hacer un uso democrático y abierto de la tecnología que no nos perjudique ni a nosotros ni a nuestros estudiantes en el futuro.
 
 
Como ya se ha señalado, las características más útiles para los docentes no son corrientes en la mayoría de los programas informáticos de videoconferencia comercializados, que funcionan en gran medida bajo la suposición de que se puede confiar en todos los participantes. Esta lista de verificación puede resultar útil para que los educadores puedan encontrar una herramienta adecuada o solicitar que se añadan esas características a la aplicación que han seleccionado.
 
 
En general, siempre que sea posible, se prefieren las herramientas sugeridas anteriormente, Microsoft Teams o Jitsi. De estas dos opciones, Jitsi es la más rápida a la hora de “conectar y usar” (plug-and-play), mientras que la videoconferencia de Microsoft Teams es una funcionalidad que forma parte de una herramienta organizativa más amplia. Continúen siendo cautelosos con Zoom, que en su estado actual es problemático, aunque hay que señalar que están dando muestras de estar trabajando rápidamente para corregir algunos de sus puntos débiles.
 
Los siguientes puntos a considerar –teniendo en cuenta a los docentes y el objetivo más amplio de tener un enfoque coherente de la enseñanza y el aprendizaje digital en el siglo XXI, tanto durante como después de la crisis actual– son las ventajas y desventajas comparativas de:
  • Los sistemas de gestión del aprendizaje.
  • Las herramientas informáticas de las suites ofimáticas.
  • Las aplicaciones y los dispositivos para la producción de vídeos.
 
Espero que la información contenida en este artículo sea de utilidad para los educadores y que sirva para hacer reflexionar sobre la necesidad de la videoconferencia. También espero que, tras el apresuramiento para establecer la enseñanza en línea, fijemos unos estándares más altos para que los docentes puedan desempeñar su labor en línea de una manera ética y democrática. Esto inevitablemente requerirá que las grandes empresas Big Tech tengan que responder a las peticiones de funciones específicas para la educación y que se promueva la adopción de leyes y unos procesos de compra por parte de los departamentos de educación que garanticen que los datos y la seguridad de los docentes y los estudiantes sean primordiales en el debate. La educación es un grupo fuerte y grande de usuarios finales que no deben doblegarse o someterse a las grandes compañías multinacionales, las cuales no siempre actúan en beneficio de los ciudadanos, los estudiantes o los docentes.
 
Para obtener una comparación más detallada de las múltiples herramientas de videoconferencia, así como sugerencias de lectura adicionales del autor de este blog, hagan clic aquí

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Steven Kolber

Steven Kolber es docente de secundaria en Melbourne, Australia. Está interesado en la Tecnología Educativa, la democracia, los vídeos educativos y el desarrollo a través de la formación pedagógica. 

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